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jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 3: La boda


*Laura*
Hacía unos días que mi madre me había mandado un mensaje diciendo que vendría con Carlos a Madrid porque tenían algo que contarme. Estaba intrigada ya que normalmente esperaban a que fuera festivo para venir a visitarme los dos, mi madre sola sí que venía algunos fines de semana.
El viernes por la tarde, estaba en el piso sola ya que Clara había quedado cuando tocaron el timbre. Fui a abrir y eran mi madre y Carlos.
-Hola-los saludé y les di dos besos y un abrazo-.¿Qué tal el viaje?
-Bien, ¿y tú, qué tal estás?-me preguntó mi madre.
-Bien-le sonreí.
Pasamos y nos sentamos en el sofá, quedando ellos dos en uno de los grandes y yo en el pequeño.
-¿Queréis algo de beber?-pregunté.
-¿Café?-preguntó mi madre.
-Claro, ¿y tú, Carlos?-lo miré.
-Café también, gracias-me sonrió.
Le devolví la sonrisa y entré a la cocina a preparar los cafés. Cuando estuvo preparado, los llevé al salón junto con algunas cosas de picar por si les apetecía. Lo coloqué todo en la mesa pequeña y me volví a sentar en el sofá pequeño. Mi madre y su novio parecían nerviosos y yo me reí internamente aunque yo también estaba un poco nerviosa por lo que me tuvieran que decir.
-Laura, nosotros...-empezó mi madre, pero se quedó a medias y miró a Carlos.
-Tenemos algo que contarte, algo importante-dijo Carlos removiéndose incómodo en el sofá.
-¿Qué pasa?-pregunté mirándolos a los dos-Me estáis asustando, ¿es algo malo?
-No, para nada-dijeron a la vez.
-Nosotros... Laura, Carlos y yo nos vamos a casar-por fin lo soltó mi madre.
Un momento, pausa, rebobina y play ¿cómo? ¿Que se iban a casar?
Me quedé mirándolos sin saber qué decir, porque... ¿Qué decía?
-Yo...
-¿No estás de acuerdo?-preguntó mi madre mirándome asustada.
-Por supuesto que estoy de acuerdo-respondí rápidamente-.Es solo que... Me habéis pillado desprevenida ¡jo!-reí-.Enhorabuena.
Me levanté y los abracé.
-Muchas gracias, cariño-me dijo mi madre.
-No tienes que darlas, solo espero que os sigáis haciendo felices y os cuidéis el uno al otro-dije aún abrazada a mi madre.
-Gracias-dijeron los dos a la vez.
-¿Para cuándo tenéis pensado casaros?-pregunté mirándolos.
-Pues por abril o mayo-respondió Carlos.
-Vaya, poco menos de un mes-dije sorprendida-.Tenéis todo mi apoyo.
-Gracias-volvió a decir mi madre.
-De nada-le sonreí.
Pasamos la tarde merendando y sobre las ocho se fueron al hotel dónde se quedarían. A eso de las nueve, Clara llegó.
-Ei, ¿qué te pasa?-me preguntó sentándose a mi lado.
-Mi madre y Carlos se van a casar-respondí con un suspiro.
-Ui, ¿no te agrada la idea?-preguntó mirándome.
-Claro que sí, estoy más que feliz por ellos-dije mirándola-.Pero... No sé, supongo que me tocará conocer a la familia de él y no sé si estoy preparada.
-Lau, claro que estás preparada, no le des vueltas-trató de animarme-.Les caerás genial y seguro que haces amistad con sus hijos.
-¿Tú crees?-pregunté algo insegura.
-Claro que sí-me sonrió.
-Gracias-le devolví la sonrisa y la abracé.
-De nada, sabes que para eso estoy aquí-me devolvió el abrazo.
Estuvimos un rato más hablando y a las diez nos pusimos a prepararnos la cena. Comimos viendo una película y cuando terminó, apagamos la tele y cada una nos fuimos a nuestra habitación a dormir.
El tiempo empezó a pasar y ya estaba a dos días de la boda de mi madre y Carlos. Me iba a ir esa misma tarde a Alicante para ayudar a mi madre con los últimos preparativos, ya que estaba de los nervios y, según mi abuela, no daba una ella sola y me necesitaba. Así que iba a ir a ayudarla en lo que pudiera.
El viaje se me hizo un poco largo y agotador, odiaba conducir por tantas horas. Llegué a eso de las ocho de la tarde y me planté en un hotel, no pensaba quedarme en casa de mi madre por nada del mundo.
-Hola-saludé al recepcionista-.¿Me puede dar una habitación?
-Claro-me sonrió-.¿A nombre de quién?
-Laura González-respondí.
-Un momento-empezó a teclear en el ordenador-.La 204, por favor firma aquí.
Me entregó un papel que rellené con mis datos, mi DNI, firmé y se lo devolví al chico.
-Gracias -cogió el papel y me entregó una llave-. Que tengas una buena estadía.
Me guiñó un ojo. Le dediqué una sonrisa un poco incómoda, cogí la llave, mi maleta y me dirigí hacia los ascensores. Subí a la tercera planta y miré en todas las puertas hasta dar con la 204. Entré, dejé la maleta a un lado y llamé a mi madre mientras me salí a la terraza de la habitación desde donde se veía casi toda la ciudad.
-¿Sí?-preguntó mi madre al otro lado del teléfono.
-Hola mamá-respondí.
-Hola, cariño-dijo alegre-.¿Ya estás en Alicante? ¿Qué tal el viaje?
-Sí, ya estoy aquí en la habitación del hotel y el viaje ha estado bien-contesté.
-Deberías quedarte aquí conmigo-dijo.
-Mamá, ya lo hablamos y prefiero quedarme independiente y así pasado mañana volverme a Madrid porque no puedo perder muchos días en la universidad-dije.
-Bueno-suspiró-.¿Mañana vendrás?
-Claro, quedé en ayudarte-respondí-.¿Dónde y a qué hora quedamos?
-Dame la dirección del hotel y paso a buscarte-dijo.
Se la di, quedamos a las diez de la mañana, estuvimos hablando un rato más, nos despedimos y colgamos.
Saqué la ropa de la maleta y la guardé en el armario para que no se arrugara, sobre todo el vestido que me pondría para la boda.
Al día siguiente, me desperté temprano, me di una ducha, me vestí con unos vaqueros, una camiseta de mangas hasta los codos, una chaqueta vaquera, mis converses, me hice una cola alta dejando el flequillo suelto hacia un lado, me delineé los ojos, me eché brillo en los labios, cogí mi bolso y bajé a recepción a esperar a mi madre que no tardaría en ir a buscarme.
En recepción estaba el mismo chico del día anterior y no dejaba de lanzarme miradas, y, cuando me veía mirándolo también, me sonreía.
Sobre las diez y cinco, llegó mi madre, nos saludamos con un abrazo y dos besos y nos fuimos a buscar una cafetería donde desayunar. Entramos en la primera que vimos y nos sentamos en una mesa.
-¿Estás nerviosa?-pregunté.
-Mucho-respondió-.Ya está todo listo y nada va a salir mal, pero... No puedo evitar sentirme nerviosa.
-Es normal, ¡te vas a casar!-reí.
-Gracias por apoyarme y estar conmigo mañana-me cogió la mano con las suyas.
-Eres mi madre, claro que te tengo que apoyar y estar contigo-puse mi otra mano sobre las suyas-.Además, es tu gran día y debo hacer acto de presencia.
Reímos y desayunamos mientras me contaba algunas cosas de Carlos. Él también estaba bastante nervioso y era normal, no todos los días te casas.
Estuvimos toda la mañana por ahí y, al medio día, fuimos a comer con Carlos y mis abuelos.
-¿Qué tal, cielo?-me preguntó mi abuelo mientras me abrazaba.
-Muy bien, ¿y vosotros?-respondí abrazando también a mi abuela.
-Bien-me sonrieron.
-¿Nervioso?-le pregunté a Carlos riendo.
-Mucho-respondió.
Comimos en la casa de mis abuelos hablando sobre la boda y cómo quedaríamos mis abuelos y yo para ir antes de pasar a la iglesia a por mi madre. Quedamos en que yo iría a la casa de mi madre y una vez allí mi abuela y yo nos iríamos a la iglesia en mi coche mientras mi madre y mi abuelo irían en el coche de los novios.
Sobre las siete, nos despedimos y yo volví al hotel. Entré en mi habitación y me puse a hablar con Clara por WhatsApp.
Al día siguiente, me volví a levantar temprano y comencé a preparar las cosas ya que la boda sería a las cinco y yo era un poco tardona para arreglarme y ese día quería verme más que bien porque estaría con un montón de personas que no conocería de nada pero que, a partir de ese día, pasarían a ser mi nueva familia.
A las doce ya lo tenía todo preparado, así que entré a bañarme. Me di una ducha larga y para intentar relajarme, ya que yo también estaba nerviosa. A las dos, bajé a comer y, a las tres, volví a subir para terminar de arreglarme. Me puse delante del espejo del baño y me puse a peinarme. Me hice un moño bajo, me puse una diadema y pasé a maquillarme. No me gustaba recargarme de maquillaje, así que usé un poco de base natural, me delineé los ojos, los párpados en rosa claro, rímel, pintalabios rosa claro y volví a la habitación para comenzar a vestirme. Una vez lista, me miré al espejo una vez más (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=71591498&.locale=es) cogí mi bolso de encima de la cama y me fui. El recepcionista se quedó embobado mirándome, algo que me incomodó, pero, en vez de darle importancia, seguí mi camino hacia el aparcamiento dónde estaba mi coche. Llegué después de quince minutos a la casa de mi madre, toqué y me abrió mi abuela.
-¡Qué guapa!-exclamó al verme.
-Gracias-sonreí-.¿Y mi madre?
-Terminando de arreglarse-respondió.
Le di un beso en la mejilla, saludé a mi abuelo que estaba terminando de anudarse la corbata, fui hasta la habitación de mi madre, toqué en la puerta y entré.
-Estás preciosa, mamá-dije mirándola.
-Gracias hija, tú también estás guapísima-me sonrió y nos abrazamos.
-Este es tu gran día-le sonreí.
-Sí-suspiró con una sonrisa.
-Carlos te va a hacer muy feliz-le di la mano.
-Espero hacerle yo también feliz a él-dijo nerviosa.
-Claro que sí, os queréis mucho y lo vuestro es para siempre-le di ánimos.
-Gracias, de verdad-me volvió a abrazar.
Mis abuelos entraron.
-Estáis preciosas-nos dijo mi abuelo y nos abrazó.
-Gracias-dijimos las dos a la vez.
-¿Preparada?-le preguntó mi abuela a mi madre.
Ella me miró y yo le sonreí. Mi madre era feliz con Carlos y por ese simple motivo y haría el esfuerzo de tragarme mi timidez e intentar llevarme lo mejor posible con los hijos de él.
Salimos de la casa y mi abuela y yo nos montamos en mi coche mientras mi abuelo y mi madre se montaban en el de los novios. Llegamos, aparqué donde encontré sitio y entramos al local dónde se haría la boda. Pasamos al jardín donde ya estaban todos los invitados sentados en las sillas colocadas frente a la mesa donde estaba Carlos y el juez que los casaría. Al ir a sentarnos, pude notar la mirada de todos sobre nosotras y, al mirar hacia el frente, crucé mi mirada con Carlos, quien me sonrió. Le devolví la sonrisa y me giré un poco para poder ver pasar a mi madre cuando me quedé fija mirando a un chico y una chica que me miraban muy fijamente. Ellos debían ser los hijos de Carlos. Los hermanos se parecían bastante, los dos rubios aunque ella más oscura que él.
Después de una media hora, el juez los declaró marido y mujer y se besaron, pasamos a la otra parte donde estaban las mesas colocadas. Me senté en la que me dijo uno de los camareros y al poco rato...
-Vaya, pero si veo que es la chica del foto-matón-lo miré extrañada-.¿No te acuerdas de mí, Margarita Flores del Campo?
Y entonces aquel día en el que estaba en el centro comercial con Clara y fui empujada por un chico hasta el foto-matón llegó a mi mente. Abrí los ojos como platos, ¡era Dani Auryn! Con razón me había pedido que le avisara si había alguien en el pasillo.
-Me quedé esperando a que me avisaras si había alguien en el pasillo-me dijo sentándose a mi lado.
-Lo siento, pero es que había alguien en el pasillo-me encogí de hombros tratando de no parecer muy nerviosa.
Varios chicos llegaron a la mesa, eran David, Blas y Álvaro Auryn.
-Hola-saludaron.
-Hola-devolví el saludo.
-¿No nos presentas?-le preguntó David a Dani.
-Eh... Sí-dijo mirándome y después a sus amigos-, chicos ella es Margarita, Margarita ellos son David, Álvaro y Blas.
-¡Laura!-me llamó mi madre y me giré para mirarla-¿Puedes venir?
Asentí hacia ella y me volví hacia los chicos mientras me levantaba.
-Encantada-les sonreí y me fui con mi madre, quien me iba a presentar a los hijos de Carlos.
Al llegar con mi madre a donde estaba su marido, lo vi con el chico y la chica a los que me había quedado mirando en la ceremonia. La chica era algo menos que yo, rubia ceniza y los ojos miel y el chico un poco mayor que yo, rubio, con el pelo largo y peinado hacia un lado con los ojos miel. Me quedé un poco paralizada ya que ese chico no era ni más ni menos que Carlos Auryn, con razón el resto de Auryn estaba allí también.
-Laura-me dijo Carlos-.Te quiero presentar a mis hijos, Carlos e Isa.
-Encantada-les sonreí tímida.
-Igualmente-Carlos me dio dos besos.
Pero Isa me miró de arriba abajo con cara de odio y se fue de allí sin decir nada.
-¡Isa!-la llamó su padre.
-Papá déjala, verás como se le pasa-dijo Carlos.
-Voy a hablar con ella-le dijo serio y se fue.
Mi madre se fue porque la llamó mi abuela dejándonos a Carlos y a mí solos.
-Lo siento-se disculpó-.Ella no es así, tu madre lo sabe.
-La comprendo, no es fácil ver cómo tu padre rehace su vida junto a otra persona que no es tu madre-dije.
Carlos me sonrió y miró un punto detrás de mí.
-Ven, te voy a presentar a mis amigos-me dijo después de varios segundos en silencio.
-Vale-le sonreí y nos fuimos hacia la mesa donde estaban los chicos.
-Chicos, ella es Laura la hija de la mujer de mi padre. Laura, ellos son mis amigos Blas, David, Álvaro y Dani.
-Hola-volví a saludarlos mientras Carlos y yo nos sentábamos con ellos.
-Entonces-comenzó David-, ¿en qué quedamos, Margarita Laura o Laura Margarita?-preguntó divertido.
-Laura a secas-reí levemente.
-Pues a mí me gusta Margarita-me dijo Dani.
-Y a mí Danielo-me encogí de hombros.
-¿Danielo?-preguntó Álvaro extrañado.
-Sí, he visto como varias fans vuestras lo llaman así-respondí.
-Ah-asintió Blas.
-Yo me he quedado en Margarita-dijo Carlos y se lo contamos-.¡Qué amiga tan simpática-rió.
-Mucho-reí con él.
-Ei, pero mira a quién tenemos aquí-dijo Isa llegando a la mesa-.Si piensas que vas a conseguir apartarme de mi padre estás muy equivocada.
-No quiero quitarte a tu padre-le dije.
-Pues no es lo que parece. Primero aparece tu madre y ahora tú. ¿Por qué?
-¿Sabes?-me cansé de aguantar sus gritos-Deberías estar contenta, sí, contenta a pesar de que tu padre se haya separado de tu madre. Contenta porque ha conocido a una mujer que le quiere tanto como él a ella y vayan a rehacer sus vidas. Contenta porque, aunque se haya casado y viva con otra mujer, podrás continuar viéndolo cada vez que tú quieras.
-¿Y tú cómo sabes eso?-me miró de arriba abajo de nuevo.
-Porque por suerte no tienes a un padre como el mío que, tras divorciarse de mi madre, nos abandonó a nuestra suerte cuando tenía nueve años-me levanté y me fui antes de que alguien me viera llorar.
Entré al baño y me encerré en uno de los cubículos a intentar tranquilizarme sin que nadie me viera.
Quise llamar a Clara para hablar con ella, pero me había dejado el bolso en la mesa. Genial. Suspiré, salí del cubículo y me miré al espejo. Tendría que aguantar las ganas de llorar y aparentar ser una chica fuerte para que nadie me tuviera lástima, ya que eso era lo último que quería. Inspiré hondo varias veces y salí del baño. Iba por el pasillo mirando hacia el suelo cuando casi me choco con alguien, levanté la cabeza y le vi.
-Te estaba buscando para darte tu bolso-me lo tendió-, tu móvil ha estado sonando.
-Gracias-sonreí como pude y él hizo amago de irse-.Carlos, siento haberle hablado así a tu hermana antes yo...
-Tranquila, no hay problema-me sonrió-.Debería haberse controlado.
-Pero es normal que esté así...
-Ei, no te eches culpas que no tienes-me dijo-.Isa es especial, mi hermana tiene algunos problemas y por eso está así, pero es por los nervios de tener un nuevo miembro en nuestra familia. Dale tiempo, se le pasará.
-Gracias-le sonreí sinceramente.
-De nada-me devolvió la sonrisa y salimos hacia fuera.
La verdad es que comprendía a Isa, pero yo no quería quitarle a su padre. Llegamos a dónde estaban los chicos, pero estuve poco rato, ya que mi móvil sonó.
-Hola-contesté.
-Ei, te noto tristona, ¿qué te pasa?-preguntó Clara preocupada.
-No me llevo muy bien con la hija de Carlos-suspiré.
-¿Y eso?-preguntó interesada.
-Piensa que le voy a quitar a su padre-respondí-.Pero eso no es cierto.
-Seguro que se le pasa en cuanto te conozca un poco más, ¿qué edad tiene?-preguntó.
-No estoy segura, pero creo que tu edad más o menos-respondí dudosa.
-Entonces no es una niña, verás como pronto se da cuenta de que en realidad tú estás como ella, esto de que tu madre se case con otra persona es nuevo, pero tiene que aceptar que son felices juntos y que no ha ganado a una enemiga, sino a una amiga-dijo.
-Gracias Loquis, me hacía falta hablar contigo-dije con una pequeña sonrisa aunque mi amiga no pudiera verme.
-Para eso estoy-dijo divertida-.Ahora termina de pasártelo bien en la boda y ya mañana me cuentas todo con lujo de detalles ¿eh?-me advirtió.
-Claro, quiero ver tu cara cuando te cuente lo que me ha pasado-reí.
-¿Qué te ha pasado?-preguntó curiosa.
-Mañana te lo cuento que, como te he dicho, quiero ver tu cara-volví a reír.
-¡Mala persona!-exclamó picada.
-Picona-me burlé de ella.
-Bueno, te dejo que voy a salir con Alejandra-dijo.
-Vale, dale saludos de mi parte, adiós-nos despedimos y colgamos.
Mi abuela me llamó, por lo que me acerqué a ella y pasé el resto de la boda con mis abuelos por petición de ella. 
La boda acabó y me monté en mi coche junto con mis abuelos para ir a acompañar a mi madre y Carlos al aeropuerto. Llegamos, nos despedimos de ellos, dejé a mis abuelos a su casa y me fui al hotel. Iba pensando en mis cosas cuando vi que por el pasillo pasó Blas corriendo y se quedó justo por el pasillo por el que yo iba, a David que se quedó al lado de Blas junto con Álvaro y a Dani que siguió hacia delante en calzoncillos. Me quedé un poco paralizada y sin saber si seguir hasta mi habitación o quedarme donde estaba.
Blas me vio y estalló en carcajadas, supongo que por mi cara. David y Álvaro lo miraron extrañado, pero me miraron y comenzaron a reír también. Dani llegó y se quedó mirándome hasta que Carlos llegó con una cámara en la mano mientras grababa.
-¿Qué pasa?-me miró y empezó a reír.
-¿Soléis hacer esto normalmente?-pregunté saliendo de mi estado de shock.
-Solo cuando nos aburrimos, así aprovechamos para grabar los videodiarios-respondió Blas dejando de reír mientras Carlos guardaba la cámara.
-Ah-dije y comencé a andar hacia ellos para irme a mi habitación.
-¿También te quedas en este hotel?-me preguntó David curioso.
-Sí-asentí.
-¿Cómo que no te has quedado con tus abuelos o en la casa de tu madre?-me preguntó Carlos mientras andaban conmigo por el pasillo.
-Me gusta ser independiente-me encogí de hombros-y mañana ya me vuelvo a Madrid.
-¿No te gusta algo de atención o sobre protección?-me preguntó Álvaro.
-Depende de a qué te refieras-contesté.
-Por ejemplo a la atención de un novio-dijo Blas.
-No me molesta si sabe tener límites, nada de estar todo el día encima de mí-respondí.
-O sea que no te gustan los chicos que estén muy encima de ti ¿no?-preguntó David interesado.
-¿Por qué tanta pregunta?-los miré extrañada-Los famosos sois vosotros.
-Puedes preguntarnos lo que quieras-dijo Álvaro.
-Creo que con lo que acabo de ver, no tengo muchas preguntas que hacer-dije y todos estallaron en risas-.Aquí me quedo, adiós chicos.
-Esperamos volver a verte-me sonrió Blas.
-A ver-me encogí de hombros sonriéndoles.
Abrí la puerta con la llave e iba a entrar cuando...
-Anda Dani, vas a tener espectadores-Carlos señaló a un grupo pequeño de personas que venían por el pasillo.
-¡No!-exclamó y me abrazó desde atrás y nos entró en la habitación.
-¿Pero qué...?-pregunté mientras me llevaba contra la pared-Parece que a ti te va empujarme y encerrarme en sitios contigo ¿no?
-Puede ser-preguntó a escasos centímetros de mí.
-Esto...-me estaba poniendo nerviosa, estábamos a oscuras en mi habitación, solos y él en calzoncillos-Ya puedes salir.
-No me fío, ¿y si me ven?-preguntó sin apartarse apenas de mí.
-B-bueno, pero puedes soltarme, la habitación es lo suficientemente grande como para que estemos pegados ¿no?-pregunté.
-¿Te molesta tenerme cerca o es que te pongo nerviosa?-preguntó con una sonrisa.
-¿Tú?-me puse aun más nerviosa y tragué saliva-Claro que me pones nerviosa, ¡no paras!
Me miró fijo a los ojos y acercó su cara peligrosamente a la mía, nuestras respiraciones se estaba entrelazando por la cercanía.
-¿Es solo por eso?-preguntó pícaro.
-¡Claro que sí!-exclamé enrojeciéndome.
-No lo parece-alternó su mirada entre mis ojos y mis labios.
-Pesado-traté de apartarlo, pero fue en vano-Apártate ¿no?.
-No me apetece precisamente eso en este momento-susurró casi rozando mis labios  con los suyos.
-¿Y qué te apetece?-pregunté nerviosa alternando mi mirada entre sus ojos y sus labios.
-Esto-acabó con la distancia y me besó.

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