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jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 2: La noticia


*Isa*
Me llamo Isabella Pérez Marco, tengo 18 años, el pelo rubio ceniza, largo y ondulado, los ojos miel y soy bajita, ¿os suena mi apellido?.... ¿Como de Carlos Pérez Marco?, sí, mi hermano mayor es Carlos Auryn. 
Todas las chicas a las que iba conociendo desde que se volvió famoso se acercaban a mí por él, por eso procuro mantener en secreto que mi hermano es uno de los increíbles Auryn. 
Vivo en Alicante, con mi padre, aunque algunas veces voy a casa de mi madre, todo es un lío desde que mis padres no están juntos, pero así es mejor para ellos, si no se querían de esa forma, no podían forzarse, ahora mi padre tiene una novia que es simpatiquísima, a mi me cae genial, se llama Eva , ella tiene, según tengo entendido, una hija de dos años más que yo que se llama Laura.
Hoy mi hermano vendría desde madrid con los amigos para conocer a Eva, él aún no la había conocido en persona y se moría de ganas.
-¡Isa!- me gritaron.
-¿um?- me giré hacia ella.
-Estás en tu mundo- rió.
-Perdona... Con la cosa de que viene mi hermano hoy...- sonreí.
-Es verdad- dijo sonriendo.
Cristina es mi mejor amiga, aunque sea mayor que yo, ella tiene 22 años, nos conocimos por nuestros padres hace ya mucho tiempo. Ella tiene el pelo castaño, largo, hasta la mitad de la espalda y rizado, tiene los ojos azules, es guapísima y muy simpática.
Ella es la única chica que no es mi amiga por mi hermano, es más, a ella no le gusta demasiado Auryn por un pequeño percance que tuvo hace algún tiempo con uno de ellos.
-Me voy a tener que ir ya peque- me dijo poniendo un puchero- he dejado al petardo solo en casa... y me la va a liar parda...- el petardo era su pequeño perrito, al que yo adoraba.
-Venga, hasta luego loca, a ver si el pequeñajo vuelve a destrozarte la casa- nos dimos dos besos y se fue.
De golpe me taparon los ojos, eran unas manos grandes y estaban heladas.
-¡ai!- me quejé, esas manos no podían ser de Cris...- ¿Carlos?
-¿Cómo lo has...?- me destapó los ojos, me giré y le abracé con fuerza.
-¡Te he echado de menos!- dije.
-Y yo a ti microbio- sonrió.
-No me llames así- le di con el dedo en la frente.
-Hola, estamos aquí- dijo Dani.
-Hola- sonreí apartándome de mi hermano y mirándoles.
-¿Como estás petarda?- me preguntó David antes de abrazarme.
-A mi no me llames petarda- reí.
-Perdón- dijo David poniendo un puchero.
-No pasa nada- le sonreí.
-Hola Isa- dijo Álvaro.
-Hola smiler- dije y nos abrazamos.
-¡Rubia!- exclamó Dani abriendo los brazos.
-¡Rubio!- exclamé y lo abracé.
-Quedo yo- dijo Blas con tono divertido.
-Sí- dije yendo hacia el un poco cortada.
-Enana, ¿te pasa algo?- rió Blas.
-No acepto que David me llame petarda, mucho menos voy a aceptar que tú me llames enana- le miré mal.
-Qué picona eres, anda ven- me abrazó mientras reía.
-Qué dos- rieron los demás.
-Anda vamos tortolitos- dijo Carlos divertido.
Empezamos a andar mientras los chicos me contaban cosas de su nuevo CD, las canciones, las fans,...
-Claro, como las chicas venían a por nosotros nos echamos a correr, casi nos llevamos a dos chicas por delante y cuando nos dimos cuenta, Dani no estaba- dijo Álvaro.
-¿Qué te pasó?- pregunté curiosa.
-Pues que yo sí me llevé a una de las chicas por delante y la escondí conmigo en el soto-matón- respondió-. Cuando se iba a salir le pedí que me avisara si había alguien en el pasillo pero no lo hizo y se fue dejándome allí.
Yo solté una carcajada mientras el resto se reía también.
-Y no salió de allí hasta que fuimos a mandarlo por un whatsApp que nos envió- dijo Carlos.
-Y la cosa es que no se saca el nombre de la chica de la cabeza- rió Blas- , que por cierto es muy original.
-¿Como se llama?- pregunté.
-Margarita....
-¡Flores del campo!- dijeron los demás riendo.
-¿Y te creíste que se llamaba así?- pregunté entre risas.
-Así la llamó su amiga y ella no dijo nada- dijo Dani encogiéndose de hombros.
-¿Y como se llamaba su amiga? ¿Amapola Flor Silvestre?- me burlé.
-Dolores Fuertes de Cabeza- respondió.
-Siento decírtelo... Pero se han quedado contigo- dije poniéndole una mano en el hombro mientras los demás no paraban de reír.
-Vale, pero no os riaís más de mí, se que pudo hacerlo para no darme su verdadero nombre, pero...
-Te gustó esa chica- dijo Blas.
-No se si es gustar, pero me sentí raro cuando me reconoció- dijo Dani.
-Dani, en un cuadrado tan pequeño y oscuro, es difícil que te reconozcan- dijo Álvaro.
-Pues yo sí me fijé en ella, y espero volver a verla- dijo Dani pensativo.
-Soñar es gratis- dijo Carlos.
Saqué las llaves de casa y entramos.
-Papá no está ahora mismo-le dije a mi hermano.
-¿Donde está?
-Con Eva.
-Estoy deseando conocerla- dijo Carlos.
-Es muy simpática- dije sincera.
-¿Y el tema pesadillas como va?- me preguntó en voz baja.
-Bien- mentí.
-¿Bien?... 
-Sí, va bien, no me mires así- me volví.
Desde hace algunos meses, tengo unas pesadillas horribles sobre mi padre... Y la verdad, me da miedo que se cumplan. Mi hermano sabía que pesadillas eran y yo no quería preocuparle más.
Conseguí que dejase de preguntarme sobre mis pesadillas y nos pusimos a ver una película todos juntos.
Cuando ya eran las ocho o así, los chicos, menos mi hermano, se tuvieron que marchar porque mi padre llamó y dijo que ya venía con Eva.
-Bueno, enana ya nos veremos- me dijo Blas, después me dio dos besos y se apartó.
-Te he dicho que no me llames enana...
-¿Te puedo llamar piojo entonces?- negué con la cabeza- ¿por qué?
-Porque no.
-Andas tortolitos dejadlo ya- dijo David y me dio un beso en la mejilla- nos vemos petarda.
-¿Otro?- le miré indignada y después le pegué levemente en el brazo.
-Anda, dejadla, pobrecita- dijo Dani abrazándome- que solo es una niña.
-Fuera de aquí todos- dije seria.
-¿Perdón?- preguntó Álvaro.
-No no os perdono... fuera...
-Yo no he echo nada- dijo Álvaro poniendo un puchero.
-Lo se, pero estabas a punto de soltar algo también ¿verdad?- se delató solo empezando a reír.
-Chicas que pagarían por estar con los Auryn... y tu los echas de tu casa- dijo Dani abriendo mucho los ojos.
-Eso es lo que hay, yo solo quiero a un Auryn- dije mirando a mi hermano.
-Ai, como te quiero- me abrazó- ya la habéis oído, venga fuera.
-Mira que eres picona piojo- me dijo Blas.
-No haberme picado- me encogí de hombros.
Un momento después los chicos ya habían salido de casa y Carlos y yo poníamos la mesa para la cena.
-¿Estás nervioso?- pregunté mirándole.
-¿Yo? No.
-Estás nervioso- afirmé.
-No estoy nervioso- dijo a la defensiva.
-No, que va- reí y le tiré una servilleta.
-Eres mala, como te pille te enteras.
Empezó a perseguirme por el salón y yo a reír mientras corría, subí las escaleras como pude, intentando no caerme, cuando llegué al piso de arriba Carlos me cogió en brazos y me bajó al salón, empezó a hacerme cosquillas.
-¡Carlos!- dije entre risas.
-Dime peque- dijo riendo también.
-¡Para!
-No.
Le pedí de todas las formas posibles que parase, pero a mi hermano le dio igual y siguió haciéndome cosquillas hasta que empecé a llorar de la risa.
-Vale, ya paro o al final te meas- se metió conmigo.
-Como te pille te mato- le amenacé.
-Primero tendrás que ser más rápida- se  levantó y salió corriendo.
-Carlos, como te pille ... ¡Te vas a enterar!
-Ui, tengo que tener miedo ¿no?- dijo riendo.
-Mucho- le miré mal y él rió- qué mal hermano eres.
-¿Yo?- se hizo el ofendido- Con lo que yo te quiero...- hizo como si llorase.
-Ui, que llora el nene y todo- reí.
La puerta se abrió y mi padre y Eva entraron, mi hermano se quedó mirándoles.
-Hola- saludó ella tímida.
-Hola- dijo mi hermano.
-Carlos- dijo mi padre antes de abrazarle- ella es Eva.
-Un placer- sonrió mi hermano y se dieron dos besos.
Pasamos al salón y hablamos un rato.
Nos comentó qué tenía una hija de dos años más que yo, y, después de la cena llegó la hora de la gran noticia...
-Carlos, Isa... Eva y yo nos vamos a casar- dijo mi padre.
Me quedé totalmente paralizada mirando al vacío, no sabía como reaccionar.
-Enhorabuena- dijo Carlos.
Yo me levanté, les di la enhorabuena y me fui deprisa a mi habitación.
Me senté en mi cama y me quedé pensativa un rato.
-Isa, ¿estás bien?- me preguntó Carlos entrando en mi habitación y sentándose a mi lado.
-Sí...- dije sin más.
-¿Sí?- me miró fijamente, yo asentí- Pues no te creo, eres mi hermanita, te conozco y se que te pasa algo.
-Me conoces demasiado- dije mirándole.
-Ven- tiró de mí hasta apoyarme en su pecho, donde yo me acomodé, él empezó a acariciarme el pelo.
-No puedo Carlos... Es que de verdad que me supera... Ella me encanta, es una mujer genial, y le deseo lo mejor, y quiero que papá sea feliz, pero... Yo sobro... sobraré... Aquí ya no encajo... Les voy a molestar cuando se casen.
-No digas eso, tu no sobras en ninguna parte, eres alguien indispensable.
-Pero ahora papá va a estar más ocupado con Eva y... con Laura, creo que se llamaba.
-No, papá siempre va a ser papá, siempre va a estar ahí para todo Isa, mira, él nunca te va a dejar de lado, ni a ti ni a mí.
-Lo sé, pero mi mente loca se imagina sus versiones de los hechos, ya lo sabes...
-Tranquila peque, nadie te va a dejar de lado, y menos papá.
Él siempre sabía lo que me hacía falta, era el mejor.

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