Vistas de página en total

jueves, 2 de mayo de 2013

Capítulo 1: Y tú, ¿quién eres?


*Laura*
Me llamo Laura y tengo 19 años. Soy de estatura media, rubia oscura-castaña clara y con los ojos verdes pero con tonos azulados. Son raros, pero es lo que más me gusta de mí. Soy madrileña y vivo en mi propio piso con mi mejor amiga Clara. Tiene 18 años, el pelo castaño oscuro, los ojos marrones y es un poco más bajita que yo. Está un poco loca, pero es todo amor y siempre consigue sacarme una sonrisa.
En cuanto a mis padres... Mi padre, en cuanto se separó de mi madre, se fue. ¿A dónde? Sólo él lo sabe... Y mi madre, a ella le ofrecieron trabajo en Alicante, así que allí se había ido. Le estaba yendo bastante bien, se había echado novio. Un hombre llamado Carlos que la quería y la trataba mejor de lo que ella se habría imaginado nunca y estaban haciendo planes de boda después de dos años de noviazgo. Siendo sincera, de Carlos no sabía casi nada ya que cada vez que nos veíamos era porque él venía con mi madre a Madrid, nunca he ido a conocer a la familia de él porque me daba cosa y pensé que eso de conocer a la familia era asunto de mi madre por ser su novia.
Dejando esa parte de mi vida de lado, esa tarde me encontraba en el piso bastante aburrida y sin nada que hacer esperando a Clara. De pronto, mi móvil sonó. Lo miré y vi que era un WhatsApp de mi amiga:
Clara: Tengo planes para hoy, arréglate que en cuanto llegue nos vamos. Besitoos
A saber qué planes había hecho, pero sinceramente no me importaba. Fui a mi habitación me puse unas mayas vaqueras, una camiseta ancha y larga en gris, mis botines grises, un pañuelo en el cuello y fui a peinarme. Me hice una trenza pequeña para recogerme el flequillo y dejé el resto suelto con algunas ondas naturales que se me hacían solas, me delineé los ojos, rimel, brillo de labios, un poco de colonia y me preparé mi bolso mientras esperaba a Clara.
Diez minutos después, mi amiga llegó. Dejó sus cosas, se puso unos vaqueros, una camiseta de manga larga en morada, se maquilló como yo, se puso una diadema, sus converses y salimos del piso. Nos montamos en mi coche hablando de nuestro día y media hora después, aparqué en el parking subterráneo del centro comercial.
-¿Cine o tiendas? -me preguntó.
-Mm... Tiendas - respondí.
Asintió y comenzamos a andar hacia las primeras tiendas.
En la planta de música vimos a un montón de gente, por lo que decidimos acercarnos a husmear. No podíamos ver nada, por lo que me acerqué a un grupo de chicas. 
-Perdona ¿quiénes están? -pregunté.
-Auryn -me respondió una de ellas.
-Gracias -le sonreí.
Me acerqué a Clara y le dije quiénes estaban allí.
-Vamos a acercarnos -dijo emocionada.
-¿Qué? No, hay mucha gente y ni si quiera tenemos qué nos puedan firmar -dije.
-Da igual, solo los vemos y nos vamos -dijo-. Porfis.
-Está bien -me di por vencida.
Nos acercamos para poder verlos bien. Estaban cantando Heartbreaker, el single de su nuevo CD Anti-heroes.
Nos quedamos en un rincón dónde no estorbábamos embobadas con ellos. Eran cinco chicos guapísimos a parte de grandes personas y artistas. En un momento, uno de ellos miró hacia dónde estábamos nosotras, sonrió y guiñó un ojo, por lo que me quedé atontada. Terminaron la canción y decidimos irnos.
-No te quejarás ¿eh? -preguntó Clara dándome un codazo- Dani Auryn te ha guiñado un ojo.
-¿No ha podido ser a ti? -la miré.
-No es mi tipo, así que todo tuyo -respondió mientras miraba algunas camisetas.
-Pero te van los rubios -le señalé.
-De ese grupo solo me va el rubio de ojos miel -me guiñó y fue hacia los probadores.
Esta Clara no tenía remedio.
Me quedé mirando algunas camisetas hasta que vi una que me gustó, me la probé junto con un par de vaqueros, pagamos y seguimos dando vueltas hasta que decidimos irnos.
Íbamos por los pasillos de la planta baja cuando vimos venir hacia nosotras un grupo de chicos corriendo que, rápidamente, pasaron por nuestro lado casi llevándose a Clara por delante. Uno de ellos iba un poco atrasado y mirando hacia atrás por lo que no me vio y me llevó con él escondiéndonos así en el foto-matón  Al ir de espaldas, no atiné a ver por dónde andaba, así que tropecé y casi caigo de espaldas, pero el chico, al que aún no había visto bien, me cogió por la cintura y terminé con la espalda pegada a la pared del foto-matón y con el chico muy cerca de mí. Iba a hablar, pero él rápidamente me tapó la boca con su mano y con una mirada me pidió que guardara silencio, pero mirarme a los ojos fue lo peor que pudo hacer, ya que me perdí en su mirada.
-Margarita Flores del Campo, ¿te vas a echar muchas fotos? Es que tengo ganas de irme ya -yo la mataba.
Empecé a notar calor en mis mejillas, él rió por lo bajo y quitó la mano de mi cara.
-Encantado, Margarita -rió.
-Y tú, ¿quién eres? -pregunté un poco molesta.
-Mi nombre no es tan original como el tuyo -respondió-. Me llamo Dani.
-Margarita, ¿vamos? -otra vez Clara.
-Voy Dolores Fuertes de Cabeza, voy -resoplé-. ¿Te importa...?
Le hice una seña al chico para que me dejara salir ya que aún me tenía cogida por la cintura.
-Oh, sí. Perdón -se separó de mí.
Fui a salir cuando él me cogió del brazo.
-Espera -me pegó un poco a él.
-¿Qué? -lo miré y con la claridad pude fijarme un poco en su cara, aunque más que nada me quedé embobada con sus ojos azules.
-¿Puedes avisarme si no hay nadie fuera? -preguntó.
-Claro -lo miré un poco extrañada.
-Gracias -me sonrió.
Lo miré por última vez y salí del foto-matón.
-Ya era hora, tardona -me dijo.
La miré mal y después al pasillo, no había nadie. ¿Avisaba al chico?
-¿Qué te pasa? -me preguntó mi amiga mirándome.
-No, nada -respondí.
La cogí del brazo y nos fuimos. Nos montamos en el coche y en el trayecto hacia nuestro piso le conté a mi amiga lo sucedido con el chico del foto-matón.
-No me lo creo -dijo una vez terminé de contarle todo-. ¿Y lo has dejado ahí sin que hubiese nadie por los pasillos?
-Claro que había alguien, estabas tú -me encogí de hombros.
-¡Qué mala eres! -rió.
-Solo un poquito -me hice la inocente.
Aparqué el coche, sacamos las bolsas y entramos al edificio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario